sábado, 23 de agosto de 2008

Habia una vez..... (Parte II)

Traigo la segunda parte de mi cuento, espero que los que hayan leído la primera se encuentren algo intrigados respecto a la continuación, ahí les va:

El Profeta - Segunda parte

No supe que decir, me encontraba entre asustado y confuso, nunca había visto a este sacerdote y sabía mi nombre, también estaba preocupado por el sentimiento de temor que oprimía mi pecho. El sacerdote entonces dijo, "hoy emprendes un largo camino y se me ha encargado hacerte una advertencia", inmediatamente me pregunté, "¿como sabe que estoy empezando un viaje? y ¿quién puede haberle encargado algo respecto a mi?"; la curiosidad empezaba a vencer el temor que sentía, entonces le pregunté, " ¿quién es usted y porqué me conoce?", el sacerdote respondió, "eso no importa, lo único que vengo a decirte es que así como Dios está en el camino también Satanás estará acechando, a partir de hoy tendrás muchas experiencias y sufrimientos, y solo tu fe te salvará del dolor al que estas destinado". En ese instante sentí que mi fuerza se esfumaba y que mi cabeza iba a explotar; de repente caí al suelo.

Desperté sobre el césped al aire libre, con el sol del medio día resplandeciendo en mis ojos, el dolor de cabeza persistía, se debía posiblemente al golpe al caer desmayado, o eso asumí de acuerdo a mi situación en ese momento, observé donde me encontraba, al parecer era un parque que estaba a las afueras del pueblo, reconocí el camino que debía haber recorrido para llegar a la estación de buses, no divisé iglesia alguna al rededor, una sensación extraña me invadía el cuerpo, pero no le presté atención, asumí que me había desmayado o quedado dormido, también pensé que el sueño que había tenido fue muy extraño, me encontraba a poco tiempo de la estación de buses y nada me iba a detener.

Al llegar a la estación compré un tiquete hacia la costa, me disponía a esperar la hora de partida cuando sentí una mirada, la sensación era extraña, como si me observaran, miré hacia todos los frentes, había mucha gente pero nadie parecía estarme prestando atención, anunciaron la partida de mi bus por el altavoz y me apresuré a abordar. Preferí olvidar lo ocurrido, quizá seguía nervioso por la experiencia del sueño en la iglesia, me esperaban 20 horas de viaje hasta la costa, era mejor estar tranquilo, tendría suficiente tiempo para pensar y descansar.

Me encontraba en un bosque, era de noche, estaba buscando algo, ¿no estaba en un bus? me pregunté por un segundo, de inmediato lo olvidé, la desesperación me controlaba, decidí calmarme y observar el lugar en el que me encontraba, depronto detrás de los árboles a mi izquierda empezaron a moverse unas sombras, no pude identificar si eran de humanos o de animales, parecía que se acercaban, comencé a caminar en la dirección opuesta a ellas, sin perderlas de vista, pero mis piernas no querían responder, el cuerpo me pesaba, de repente las sombras también aparecieron en mas direcciones, solo mi derecha se encontraba libre, opté por tratar de correr, me tropecé, salté de inmediato y continué corriendo, pero volví a tropezar, al levantarme de nuevo vi una luz muy pequeña al fondo, decidí alcanzarla como fuera, ya no me importaba lo que estaba buscando, sabía que no tenia nada que ver con la luz, pero solo quería alejarme de las sombras que me acechaban, con mucho esfuerzo alcancé la luz y esta me rodeo, las sombras desaparecieron y un sentimiento de seguridad me sobrecogió, estaba solo, de repente un grito, "Elías, Sálvanos", me despertó.

El grito todavía resonaba en mi cabeza, fue el grito de un hombre, un grito angustioso, observé mi reloj, había pasado ya mucho tiempo de viaje, había dormido casi todo el tiempo en el bus, algo que me parecía extraño, puesto que hace años que no dormía por mas de 6 horas seguidas, y había dormido casi 12 horas en esta ocasión. Reflexione sobre mi sueño y decidí apuntarlo para no olvidarlo; depronto caí en la cuenta que el sueño de la iglesia seguía grabado con cada detalle en mi mente, también muy extraño puesto que normalmente los sueños que tenía se me olvidaban en un par de horas, sin embargo le resté importancia de nuevo.

El viaje en bus fue muy largo, el haber dormido tanto tiempo lo hizo un poco mas soportable, era la primera vez que viajaba tan lejos, recordé que mi madre siempre me contaba historias sobre grandes ciudades, sobre el mar y paisajes maravillosos, desgraciadamente nunca pudimos conocer juntos alguno de ellos, puesto que nuestra posición económica no lo había permitido, como madre soltera le quedaba muy difícil hacer este tipo de gastos, únicamente me decía, "Elías, hijo mío, el mundo estará a tu alcance, lucha por tus sueños, el destino te depara cosas grandes", aquellas palabras me inspiraban y me hacían sentir lleno de optimismo y esperanza, y por fin esperaba empezar a hacerlas realidad,

Al fin llegue a mi primer destino, al bajar del bus me golpeó el calor y la humedad, según había leído eran típicos en las ciudades costeras, dentro de mis planes estaba pasar un tiempo en la ciudad, por lo tanto lo primero era buscar donde hospedarme. Gracias a mis ahorros de 5 años de trabajo podía aspirar a una residencia con las comodidades mínimas necesarias, una buena cama y un baño limpio y privado eran suficientes, me organicé y salí a conocer la ciudad.

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