Quiero empezar mi primer blog con una historia de mi creación, ciencia ficción escrita a partir de una sensación que experimenté y de mi reciente acercamiento a lo espiritual. Es una historia de acción y aventuras, de acuerdo a sus comentarios consideraré realizar la continuación. Va en tres partes, espero les guste.
El Profeta.
Una cara, Una bella y hermosa cara , un rostro que denota tristeza; eso es lo último que recuerdo, del día que partí tras mi sueño, ese rostro iluminado, ojos verdes como esmeraldas, mejillas de pómulos pronunciados con un tono rosa sin igual, labios gruesos especialmente diseñados para los besos mas tiernos, cabello seda largo y castaño; todo eso disminuido por un semblante triste y unas cuantas lágrimas que derramaba mientras me despedía, no olvidaré ese momento en el que vi por última vez a mi madre, porque ahí empezó todo.
Mi sueño el de todo hombre joven, la independencia, la aventura, las riquezas, la libertad. Tenía 23 años, un futuro por delante y mucho entusiasmo para afrontarlo. Ese día 6 de agosto de 1998 al amanecer, salí de su casa y le dije adiós, me despedí con un beso sencillo y cariñoso y tomé mi camino. Las razones de mi partida todavía no son de importancia en este relato, lo realmente relevante es lo que sucedió a partir de ese momento.
Un par de horas de camino me permitieron reflexionar, estaba muy entusiasmado con las ideas que pasaban por mi cabeza, me encontraba muy concentrado, por eso no me dí cuenta que había llegado hasta una puerta de una iglesia católica; sentí la necesidad de entrar, pensé que sería bueno para mi viaje recibir la bendición de un sacerdote, lo dude por un instante pero de todos modos ingresé al templo.
La iglesia era pequeña, tenía muchos vitrales y estatuas muy reales, en especial el Cristo crucificado, al cual me acerqué con mucha curiosidad, examiné cada parte de su cuerpo, me impresionó mucho su realismo, me hizo recordar lo mucho que sufrió Jesús. De pronto caí en la cuenta que nunca había visto esa estatua y que además no recordaba haber visitado esa iglesia anteriormente.
Me encontraba perplejo por la situación cuando escuche mi nombre "Elias". lo cual me sacó bruscamente de mis pensamientos, mi corazón empezó a latir desaforadamente. la voz no la reconocí, por alguna extraña razón mi cuerpo se inundó de temor, con algo de esfuerzo volteé, observé a contraluz una silueta de una persona con una bata larga que caminaba hacia mi lentamente, de repente volvió a decir, "Elias, bienvenido", al acercarse pude observar a un señor que vestía sotana, seguramente era el sacerdote de la iglesia, tenía el rostro marcado por la edad, mas o menos 80 años, lo saludé y me dispuse a salir de la iglesia, el sacerdote entonces, estirando el brazo me detuvo y me dijo, " Elias, no te vayas todavía, llevo algún tiempo esperándote".
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