martes, 16 de diciembre de 2008

Habia una vez (Parte III)

Hola, vuelvo con la tercera parte de mi cuento, después de una larga espera, va a ser necesario alargar a una cuarta parte, puesto que resultó un poco mas extenso de lo que pensé, espero que lo disfruten:

El Profeta - Tercera parte

El barrio donde se encontraba la residencia no era el mejor, pude reconocer varias mujeres de dudosa reputación y algunas de dudoso género, varios vagabundos y algunos con apariencia de delincuentes, aún así, era un territorio nuevo para mi y me impulsaba la curiosidad; después de recorrer unas tres cuadras tropecé con un vagabundo, este me miró a los ojos, no dijo nada, parecía estar leyendo mi mente, no se que vio pero su rostro cambió, tomó un tono hostil y huyó corriendo. Lo perseguí hasta un callejón solitario donde entró en una casa, observé que estaba vieja y deteriorada, me detuve frente a la puerta, no sabía si entrar o retirarme del lugar, empecé a sentir que algo adentro me atraía, no lo pensé mas y entré.

Estaba oscuro, demasiado oscuro, siendo que era un día soleado en la calle. Noté que la casa tenía pocas ventanas, las que tenía estaban selladas, de repente escuché sollozos, parecía haber personas llorando en algún lugar, también empecé a sentir un olor pestilente; recorrí toda la casa, solo me faltaba una habitación por revisar, desde lejos se podía ver por la rendija inferior de la puerta un resplandor de velas y algunas sombras en movimiento, me acerqué con precaución. Dentro de la habitación debía estar el hombre al que había seguido, pero ¿habría algo mas?, me preguntaba mientras decidía si dar vuelta a la perilla, de repente la puerta se abrió sola, no, alguien al otro lado la estaba abriendo, el olor pestilente me golpeó el rostro, me tapé la nariz con las manos, había un hombre distinto al que seguí en frente mío, me dijo, "No deberías estar aquí". Me encontraba entre asustado y sorprendido, el hombre continuó diciendo, "Este no es tu lugar, no te metas donde no te incumbe, vete ya". Simplemente no le hice caso, sentí que debía continuar, lo empuje y entré en la habitación.

No podía creer lo que veía, había varias personas arrodilladas y acurrucadas, parecían vagabundos, pude distinguir entre ellos al hombre que estaba siguiendo, estaban comiendo, mas bien carcomiendo algo, no podía distinguir que era, había una cortina que dividía la habitación, caí en la cuenta que la forma y posición de las personas se asemejaba a las de las sombras en mi sueño, me apresuré a ver que había detrás de la cortina, pero el hombre de la puerta gritó "Alto, es tu última oportunidad para irte, no debes avanzar mas o perderás la vida".

sábado, 23 de agosto de 2008

Habia una vez..... (Parte II)

Traigo la segunda parte de mi cuento, espero que los que hayan leído la primera se encuentren algo intrigados respecto a la continuación, ahí les va:

El Profeta - Segunda parte

No supe que decir, me encontraba entre asustado y confuso, nunca había visto a este sacerdote y sabía mi nombre, también estaba preocupado por el sentimiento de temor que oprimía mi pecho. El sacerdote entonces dijo, "hoy emprendes un largo camino y se me ha encargado hacerte una advertencia", inmediatamente me pregunté, "¿como sabe que estoy empezando un viaje? y ¿quién puede haberle encargado algo respecto a mi?"; la curiosidad empezaba a vencer el temor que sentía, entonces le pregunté, " ¿quién es usted y porqué me conoce?", el sacerdote respondió, "eso no importa, lo único que vengo a decirte es que así como Dios está en el camino también Satanás estará acechando, a partir de hoy tendrás muchas experiencias y sufrimientos, y solo tu fe te salvará del dolor al que estas destinado". En ese instante sentí que mi fuerza se esfumaba y que mi cabeza iba a explotar; de repente caí al suelo.

Desperté sobre el césped al aire libre, con el sol del medio día resplandeciendo en mis ojos, el dolor de cabeza persistía, se debía posiblemente al golpe al caer desmayado, o eso asumí de acuerdo a mi situación en ese momento, observé donde me encontraba, al parecer era un parque que estaba a las afueras del pueblo, reconocí el camino que debía haber recorrido para llegar a la estación de buses, no divisé iglesia alguna al rededor, una sensación extraña me invadía el cuerpo, pero no le presté atención, asumí que me había desmayado o quedado dormido, también pensé que el sueño que había tenido fue muy extraño, me encontraba a poco tiempo de la estación de buses y nada me iba a detener.

Al llegar a la estación compré un tiquete hacia la costa, me disponía a esperar la hora de partida cuando sentí una mirada, la sensación era extraña, como si me observaran, miré hacia todos los frentes, había mucha gente pero nadie parecía estarme prestando atención, anunciaron la partida de mi bus por el altavoz y me apresuré a abordar. Preferí olvidar lo ocurrido, quizá seguía nervioso por la experiencia del sueño en la iglesia, me esperaban 20 horas de viaje hasta la costa, era mejor estar tranquilo, tendría suficiente tiempo para pensar y descansar.

Me encontraba en un bosque, era de noche, estaba buscando algo, ¿no estaba en un bus? me pregunté por un segundo, de inmediato lo olvidé, la desesperación me controlaba, decidí calmarme y observar el lugar en el que me encontraba, depronto detrás de los árboles a mi izquierda empezaron a moverse unas sombras, no pude identificar si eran de humanos o de animales, parecía que se acercaban, comencé a caminar en la dirección opuesta a ellas, sin perderlas de vista, pero mis piernas no querían responder, el cuerpo me pesaba, de repente las sombras también aparecieron en mas direcciones, solo mi derecha se encontraba libre, opté por tratar de correr, me tropecé, salté de inmediato y continué corriendo, pero volví a tropezar, al levantarme de nuevo vi una luz muy pequeña al fondo, decidí alcanzarla como fuera, ya no me importaba lo que estaba buscando, sabía que no tenia nada que ver con la luz, pero solo quería alejarme de las sombras que me acechaban, con mucho esfuerzo alcancé la luz y esta me rodeo, las sombras desaparecieron y un sentimiento de seguridad me sobrecogió, estaba solo, de repente un grito, "Elías, Sálvanos", me despertó.

El grito todavía resonaba en mi cabeza, fue el grito de un hombre, un grito angustioso, observé mi reloj, había pasado ya mucho tiempo de viaje, había dormido casi todo el tiempo en el bus, algo que me parecía extraño, puesto que hace años que no dormía por mas de 6 horas seguidas, y había dormido casi 12 horas en esta ocasión. Reflexione sobre mi sueño y decidí apuntarlo para no olvidarlo; depronto caí en la cuenta que el sueño de la iglesia seguía grabado con cada detalle en mi mente, también muy extraño puesto que normalmente los sueños que tenía se me olvidaban en un par de horas, sin embargo le resté importancia de nuevo.

El viaje en bus fue muy largo, el haber dormido tanto tiempo lo hizo un poco mas soportable, era la primera vez que viajaba tan lejos, recordé que mi madre siempre me contaba historias sobre grandes ciudades, sobre el mar y paisajes maravillosos, desgraciadamente nunca pudimos conocer juntos alguno de ellos, puesto que nuestra posición económica no lo había permitido, como madre soltera le quedaba muy difícil hacer este tipo de gastos, únicamente me decía, "Elías, hijo mío, el mundo estará a tu alcance, lucha por tus sueños, el destino te depara cosas grandes", aquellas palabras me inspiraban y me hacían sentir lleno de optimismo y esperanza, y por fin esperaba empezar a hacerlas realidad,

Al fin llegue a mi primer destino, al bajar del bus me golpeó el calor y la humedad, según había leído eran típicos en las ciudades costeras, dentro de mis planes estaba pasar un tiempo en la ciudad, por lo tanto lo primero era buscar donde hospedarme. Gracias a mis ahorros de 5 años de trabajo podía aspirar a una residencia con las comodidades mínimas necesarias, una buena cama y un baño limpio y privado eran suficientes, me organicé y salí a conocer la ciudad.

domingo, 17 de agosto de 2008

Habia una vez..... (Parte 1)

Quiero empezar mi primer blog con una historia de mi creación, ciencia ficción escrita a partir de una sensación que experimenté y de mi reciente acercamiento a lo espiritual. Es una historia de acción y aventuras, de acuerdo a sus comentarios consideraré realizar la continuación. Va en tres partes, espero les guste.

El Profeta.

Una cara, Una bella y hermosa cara , un rostro que denota tristeza; eso es lo último que recuerdo, del día que partí tras mi sueño, ese rostro iluminado, ojos verdes como esmeraldas, mejillas de pómulos pronunciados con un tono rosa sin igual, labios gruesos especialmente diseñados para los besos mas tiernos, cabello seda largo y castaño; todo eso disminuido por un semblante triste y unas cuantas lágrimas que derramaba mientras me despedía, no olvidaré ese momento en el que vi por última vez a mi madre, porque ahí empezó todo.

Mi sueño el de todo hombre joven, la independencia, la aventura, las riquezas, la libertad. Tenía 23 años, un futuro por delante y mucho entusiasmo para afrontarlo. Ese día 6 de agosto de 1998 al amanecer, salí de su casa y le dije adiós, me despedí con un beso sencillo y cariñoso y tomé mi camino. Las razones de mi partida todavía no son de importancia en este relato, lo realmente relevante es lo que sucedió a partir de ese momento.

Un par de horas de camino me permitieron reflexionar, estaba muy entusiasmado con las ideas que pasaban por mi cabeza, me encontraba muy concentrado, por eso no me dí cuenta que había llegado hasta una puerta de una iglesia católica; sentí la necesidad de entrar, pensé que sería bueno para mi viaje recibir la bendición de un sacerdote, lo dude por un instante pero de todos modos ingresé al templo.

La iglesia era pequeña, tenía muchos vitrales y estatuas muy reales, en especial el Cristo crucificado, al cual me acerqué con mucha curiosidad, examiné cada parte de su cuerpo, me impresionó mucho su realismo, me hizo recordar lo mucho que sufrió Jesús. De pronto caí en la cuenta que nunca había visto esa estatua y que además no recordaba haber visitado esa iglesia anteriormente.

Me encontraba perplejo por la situación cuando escuche mi nombre "Elias". lo cual me sacó bruscamente de mis pensamientos, mi corazón empezó a latir desaforadamente. la voz no la reconocí, por alguna extraña razón mi cuerpo se inundó de temor, con algo de esfuerzo volteé, observé a contraluz una silueta de una persona con una bata larga que caminaba hacia mi lentamente, de repente volvió a decir, "Elias, bienvenido", al acercarse pude observar a un señor que vestía sotana, seguramente era el sacerdote de la iglesia, tenía el rostro marcado por la edad, mas o menos 80 años, lo saludé y me dispuse a salir de la iglesia, el sacerdote entonces, estirando el brazo me detuvo y me dijo, " Elias, no te vayas todavía, llevo algún tiempo esperándote".